Detrás del alienígena peludo que amaba los gatos había un piso lleno de trampillas peligrosas, un títere controlado por Paul Fusco desde abajo, y un actor de 84 centímetros que se sofocaba dentro del traje completo.

El set se volviĂł tan tenso que algunos actores llegaron al lĂ­mite. 

Y en 1990, la serie terminĂł de golpe, con Alf capturado y sin resolver, hasta que una pelĂ­cula de 1996 le dio cierre a la historia.

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Fuente: archivo retrofuturo