Al acercarse el final de la vida, el cuerpo puede experimentar cambios naturales.
El apetito y la sensación de sed suelen disminuir progresivamente.
La persona puede dormir más y pasar largos períodos en reposo.
La respiración puede cambiar de ritmo y volverse irregular.
También pueden presentarse cambios en la circulación sanguínea.
Por eso, las manos y los pies pueden sentirse más fríos.
La piel puede adquirir un tono más pálido o presentar manchas.
La movilidad suele disminuir a medida que aumenta la debilidad.
Algunas personas pueden presentar confusión o cambios en su nivel de conciencia.
Estos cambios no ocurren exactamente igual en todas las personas.
El objetivo principal es mantener a la persona cómoda y acompañada.
Humedecer suavemente los labios puede aliviar la sequedad de la boca.
El equipo de salud puede ayudar a controlar el dolor y otros síntomas.
Estos signos no permiten predecir con exactitud cuánto tiempo queda.
❤️ En esos momentos, el acompañamiento, la calma y los cuidados son muy importantes.

Fuente: vida saludable y recetas caseras
